Escribir sobre Elena entraña la dificultad de enajenarse. La dificultad de olvidar al menos momentáneamente la vida al margen de Elena. Esto es olvidar el amor sincero, sentido, vivido por mi novia Sestea, que me matará sin duda o me pondrá mala cara cuando vea a Elena tan bella, a la vera de mis letras. Porque Elena ha conseguido para empezar que retomara el teclado con afán de inspiración, aunque como siempre soy esclavo del momento puntual, el pensamiento fugaz que no admite correcciones ulteriores, lo que dice mucho de mis limitaciones y mucho de la injusticia de querer acompañar con vulgares letras, belleza tan grande. Porque yo le escribo a Elena más por bella que por actriz, pues en un país en el que un recorte futbolístico bien vale el precio de una entrada, que no valdrá observar a Elena; panorámica por la cualidad de la pantalla, y bella por Elena Anaya.
continua >>
TEXTO: Anado Uni