Cuando la expulsaron de la RESAD se apuntó a la escuela de interpretación de Juan Carlos Corazza. Siguió compaginando estudios y trabajo, porque después siguieron la obra de teatro A Bocados (donde conoció a Gustavo Salmerón, su novio) y Una luz que ya no está , de Maxi Rodríguez. Llegan las películas Grandes Ocasiones , Finisterre, Lágrimas Negras, Las huellas borradas, El invierno de las Anjanas y El árbol del penitente . Ella sigue estudiando y hace cursos permanentemente. Sabe que el entrenamiento es una gimnasia básica que no se puede abandonar.
El año 2000 es el de su explosión como actriz

Julio Medem le envía el guión de Lucía y el Sexo (9 nominaciones a los premios Goya) le propone interpretar a Belén, esa niñera morbosa que encandila a Tristán Ulloa. Tiene un papel muy difícil, le da miedo, muchas actrices no se hubieran atrevido con Belén.
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