"Dieciséis", mintió Elena. Y coló. "Yo buscaba a alguien de 15 años y las actrices, que lo sabían, me mentían. Después de hacerle la prueba a más de doscientas chicas fui agudizando el ojo. Si no era verdad, lo notaba. Pero con Elena todos nos lo tragamos", recuerda Ungría. Hasta que llegó el momento de firmar el contrato y alguien dijo: "Elena, tiene que venir tu madre, porque eres menor de edad". Entonces hubo de confesar el engaño. Ungría se quedó blanco. "Dijo: 'Bueno, supongo que si todos nosotros nos lo hemos tragado, también se lo tragarán los espectadores". Y así fue.

Así empezó su primera película y a estudiar, todo a la vez. Allí estaba Elena Anaya, viviendo en la capital de España, en un piso compartido con dos franceses a los que no conocía de nada.

Posteriormente pasó las pruebas de ingreso en la RESAD, pero cuando Fernando León la fichó para su película Familia la echaron, demasiados meses sin pisar las aulas (es una escuela pública y ella ya es una profesional).
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