Aunque nadie nos lea - annlea.net

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Portada En 200 palabras
En 200 palabras

 En perfecto equilibrio - Alfred Gockel
En perfecto equilibrio - Alfred Gockel

 

Textos de cualquier género con una extensión aproximada de 200 palabras. Suficiente para contar.

Si no participas no cuentas.



El jardín

E-mail Imprimir PDF
Opino que la vida es un jardín de que disfrutamos a través del privilegio de tener a la vez capacidad de pensar y sentidos engañosos a partir de la posibilidad de experimentar sensaciones, convivencia con lo que nos acompaña del lado de acá de la creación, el universo. Los árabes, que ahora se descubre fueron los ilustrados del medievo europeo, desde la exquisitez de una cultura que tuvo su centro en el Califato del país del Véspero, hacían jardines que halagasen, como la Alhambra, a los cinco sentidos clásicos, que ahora subdividen los expertos en no sé cuántos. En los jardines hay también espacios de sombra bajo que no es posible desarrollar vida, tal vez espacios malditos, que incluso repelen a los espíritus más sensibles, y espacios para el terror, donde se refugian o tal vez acechan criaturas abominables, que producen escalofrios súbitos, inexplicables. No son los jardines, ni es la vida, por hermosa que sea, de una pieza, como son las joyas sin impurezas. La vida es como somos gente, al mismo tiempo horror y gozo, y tal vez la justicia no sea más que el equilibrio entre los contradictorios, los opuestos, los condenados a ser enemigos y amarse.
 

20 de Noviembre 1975-2008

E-mail Imprimir PDF
“Contra Franco vivíamos mejor”… dicen algunos. Pienso que esta manida y seudo ingeniosa frase, encierra en realidad otra cosa que no queremos reconocer… ¡Contra Franco, estábamos más vivos! Sentimos nostalgia de aquellos años de lucha, de movilización continua en la clandestinidad o en la calle, tiempos carentes del conformismo y la modorra actual. Aquellos tiempos de: “A la calle que ya es hora…” Fue una lucha dramáticamente desigual entre un régimen dictatorial y asesino y un puñado –menos numeroso de la tropa que, con retraso, hoy se apuntan o se colocan medallas que nunca merecieron-, un puñado de hombres y mujeres que se la jugaron para que las cosas cambiasen. Y cambiaron. Quizás no demasiado, pero indudablemente cambiaron. Lo que, dadas las circunstancias en que se llevo a cabo la llamada transición, no pudo conseguirse es llevar ante unos tribunales democráticos a aquella cuadrilla de facinerosos uniformados, o no, que sentenciaron arbitrariamente y asesinaron con toda impunidad. Hoy, 33 años después, un juez intenta sin éxito que las familias de aquellos que cayeron en defensa de un régimen democráticamente elegido, sepan al menos dónde yacen los restos de sus allegados y ascendientes. Y manos oscuras, le paran los pies y le obligan a dar marcha atrás. 33 años después y a pesar de todo, tengo que recitar: “puedo escribir los versos más tristes esta noche…”
 

Si no fuera por ti

E-mail Imprimir PDF
De no ser por ti, compañera, amante, víscera, que ocupa las horas más sinceras mi ser sin brújula erraría sin bandera. De no ser por ti, prótesis firme y perfecta, ningún espejo mostraría mi cara inversa. De no ser por ti, que despiertas mis sentidos más sutiles, no tendría identidad mi alma quieta. Hoy quiero; renovar mi voto, rebautizar mi amor reforzar mi entrega. Siento el temor de no merecer la feliz fusión con tu alma plena; Y es que en ti lo tengo todo, amándolo todo en ti a través de ti a partir de ti. Porque tu silencio grita mi único idioma, tu presencia dibuja mi mundo propio. Abrazado a ti, fundido en ti, quiero vivir en ti, morir en ti. Mi cuerpo sin tu cuerpo no se completa. Quiero gastar la vida llenando las manos de tu armonía. Que las curvas de tu cuerpo, sean el horizonte donde arribe cada fecha, cada día. Que las risas de tu boca sean de mi paleta, la gama, hoy, mañana y siempre, mi vida, vida mía.
 

Matanza

E-mail Imprimir PDF
Cientos de muertos y heridos como balance de otra ofensiva de los desesperados de la tierra, los nuevos bárbaros que vienen a cambiar el mundo por las bravas. No ganarán nada, supongo que lo saben, porque si no es hoy, mañana, los matarán en cualquier encrucijada de su laberinto. No tienen caminos, refugios ni destino. Son los nómadas de esta época, sin tierra, familia, compasión ni cuartel, que ni dan ni piden. Su trágica empresa consiste en sembrar el terror, pienso que sin saber muy bien a ciencia cierta por qué lo hacen, una vez los alcanza el virus envenenado que viaja en los cuatro caballos de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Y a renglón seguido, cosechar la muerte, el dolor, la irremediable caterva de los inválidos, heridos por su vesánica locura o en el cuerpo o en el alma. La única diferencia con otros bárbaros que los precedieron en la historia consiste en que los otros venían de más allá de las fronteras de los diferentes imperios que en el mundo han sido y éstos brotan del ombligo mismo de la sociedad injusta en que vivimos, condenados pienso por haber trocado los principios por una desmedida ambición de poder.
 

Abortos

E-mail Imprimir PDF
Aumentó el número de abortos un diez por ciento durante el año dos mil siete. Me da pena de ese ingente y al parecer reciente número de frustraciones de vida naciente. Opino, con cualquier clase de respetos y de comprensión que se me pida, que cada caso de aborto es un caso de homicidio en que quien mata no incurriría si hubiese podido conocer a su inocente víctima. Es caso del mandarín de la china desconocida que Casona reitera con un marinero bretón. “Si te ofreciesen una elevada suma por apretar un botón, sabiendo que, de hacerlo, fallecerá un desconocido mandarín de un remoto rincón de China ¿lo harías?” Creo que en la vida todo sucede previas encrucijadas al decidir por cuál seguiremos caminando, optamos, tácitamente por toda una serie de todavía desconocidas consecuencias. Muda, en cada supuesto, la traza de la creación toda. Modificamos, mediante cada aborto, todo el plan de la creación. Lo hacemos, los humanos, con premeditación y con alevosía, circunstancias que convierten el tipo y perfilan el de asesinato, expresamente dispensado, ya lo sé, por el ordenamiento positivo, pero en contra del derecho natural y de la humana naturaleza. No es legítimo destruir brotes de vida.
 

Morir

E-mail Imprimir PDF
Morir se ha convertido en España en casualidad. Te matan porque has dicho o porque callaste, por servir o por estar donde debes o pensar lo que te apetece. Te matan por matar, para que se dé cuenta la gente de que ellos, los que han decidido ensimismarse en la obsesión de lograr no sé qué, para algo que nadie sabe si ha existido o podrá ser en un futuro que anhelan y dudo pueda traer felicidad para nadie, estando, como sin duda ya estaría, de llegar, forjado con tanta sangre inocente como se ha derramado y prometen, cada vez que para recordárnoslo matan, que no dejarán de derramar. Es barato, matar. Y como no hace falta elegir, resulta hasta fácil, y, como la lotería, puede tocarle a cualquiera, de cualquier edad y catadura. Escribirán  después un epitafio entre todos, a cual más elocuentes, más expresivos, más conmovedores. Si un para mi aciago día me matasen, preferiría el silencio a tantas palabras inútiles, grandilocuencia vana y banal para la galería expectante: ¡que bien ha hablado don fulano! Solo que no habrá mitigado ni un ápice el dolor de los que esperaban, con la casa encendida, el regreso de las víctimas.
 

Hipocresía

E-mail Imprimir PDF
Me pregunto a veces si estos pioneros de la libertad que se deleitan suponiéndose primeros defensores de los derechos humanos de la historia se darán cuenta de que los derechos humanos están todos contenido en los diez mandamientos de la Ley, que “se encierran en dos” –reiteraba el padre Astete en su viejo catecismo que acongojó las memorias de niñez de mi generación de entreguerras-, y por eso hasta nos convocan, ufanos, a reiterar la supuesta novedad de unas sucesivas promulgaciones, publicaciones y lecturas, se deduce del estado de nuestra sociedad que poco eficaces. Porque la raíz de los derechos humanos está, pienso, en la naturaleza esencial del hombre, cada día pisoteada y desgarrada sin la más mínima consideración. ¿De veras cree alguien que se respeta el derecho a la vida? ¿la libertad de expresión? ¿el respeto por el origen de nuestros instintos? ¿de verdad hay quien cree que se respeta a los demás cuando son obstáculo para nuestra más mínima ambición? Entonces, ¿de qué estamos hablando? ¿Cabe confundir, como se ha hecho y sigue a menuda haciendo, el desaforado libertinaje con el escrupuloso respeto de los derechos humanos, pero no sólo propios, sino también los de todos los demás?
 

Zapateado

E-mail Imprimir PDF
Doña Esperanza, la Presidenta de la comunidad de Madrid, tal vez interpretando de modo subconsciente alguna de las recientes escenas de alguna peli durante que al producirse un atentado real o supuesto, media docena de hombrones rodean al presidente de los EE UU y se lo llevan aprisa y corriendo por los sótanos y los mechinales del edificio donde se desarrollaba el acto interrumpido, salió por pies el otro día en Bombay, como probablemente habría hecho la mayoría de nosotros. Tan despavorida iba que perdió los zapatos, como la Cenicienta el suyo, en su frenética carrera. Y ahora hay mendrugos que desde su atril y la mesa del despacho, que, pensándolo bien, por qué no aprovechar, ser noble y propinar a cada enemigo caído una buena patada en sus partes, le echan en cara que no se comportó como el capitán del barco y no se quedó allí hasta el último segundo, aprovechando y apurando el plomo que vomitaban los energúmenos. Equivocan, una vez más, la perspectiva, cuando no tratan de comprender. Exigen  heroicidad a quienes pasan por trances en que ni siquiera imaginan lo que ellos mismos habrían hecho, además de irse por los pantalones abajo, como cualquier quisque.
 


Página 3 de 5

Alerta roja

Casi 500 relatos... Entra, valora y critica