Aunque nadie nos lea - annlea.net

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Portada Un soneto...

Un soneto me manda hacer Violante...

E-mail Imprimir PDF

Un soneto me manda hacer Violante En mi vida me he visto en tal aprieto… No, no es eso; Un escrito me pide Anado… Requiere, solicita, incita a que contemos lo acaecido en nuestras vidas desde que perdimos el contacto… Ufff..., tarea harto difícil. Ha pasado tanto tiempo… si mentira es que 20 años no es nada; Dos y pico, también incierto. Escribo por amistad, cariño y añoranza, sin tener en cuenta estilo, sintaxis y demás zarandajas de la “literatura”, así que de antemano perdón a los “maestros” de la Web.

EN EL CAMINO

En el camino aprendí, que llegar alto no es crecer, que mirar no siempre es ver ni que escuchar es oír ni lamentarse sentir ni acostumbrarse, querer... En el camino aprendí que estar solo no es soledad, que cobardía no es paz ni ser feliz, sonreír y que peor que mentir es silenciar la verdad. En el camino aprendí que puede un sueño de amor, abrirse como una flor y como esa flor morir, pero en su breve existir, fue todo aroma y color. En el camino aprendí, que ignorancia no es no saber, ignorante es ese ser cuya arrogancia más vil, es de bruto presumir y no querer aprender. En el camino aprendí que la humildad no es sumisión, la humildad es ese don que se suele confundir. No es lo mismo ser servil que ser un buen servidor. En el camino aprendí, que la ternura no es doblez, ni vulgar la sencillez ni lo solemne verdad, vi. al poderoso mortal y al idiota con altivez. En el camino aprendí que es mala la caridad del ser humano que da esperando recibir, pues no hay defecto más ruin que presumir de bondad. En el camino aprendí, que en cuestión de conocer, de razonar y saber, es importante, entendí mucho más que por lo que vi lo que me queda por ver... Rafael Amor Sírvanme estos versos de mi amigo Rafael para intentar hilar un mínimo resumen de lo acaecido en mi vida desde que perdimos el contacto y aprovechando sus estrofas, sea más fácil iros describiendo mi trayectoria vital. Creo que todos y todas sabéis que en marzo del 2004 perdí a mi esposa - 39 años de feliz matrimonio, 40 días de enfermedad y muerte -. “y puede un sueño de amor, abrirse como una flor, y como esa flor morir, pero en su “breve” existir, fue todo aroma y color” Recuerdo que en el verano de aquel año (2004) me propuse recorrer sitios en los que había pasado momentos felices con mi esposa -Candeleda, en la sierra de Gredos, Gandía, Asturias, etc.,- y en Asturias, conocí a Darane, por la que ya sentía un gran cariño que se reforzó al acompañarme durante toda una tarde, mostrándome su ciudad y sus conocimientos históricos. Me negaba a refugiarme entre mis hijos, llorar sobre sus hombros, sabía que tenía que “tirar para adelante”. No quería ser la Zarzamora que llora y llora por los rincones y además recordaba los consejos de ella, que sabiéndose terminal me decía: “Niño, te conozco, tu no eres para estar solo, recuérdame, pero busca y encuentra a alguien con quien compartir los años que te queden, desde donde esté me sentiré bien si tu lo estás”. Es obligado deciros que de mi hundimiento me ayudaron a salir mis alumnas y alumnos (algunos sabéis que soy profesor de Bellas Artes en una academia propia), fueron y son, mi segunda familia.

En agosto, acompaño a mi hermano mayor al hospital de Valencia y cogidos de la mano, escuchamos su sentencia de muerte. Dos años de inútil tratamiento, fallece en julio del 2006. Entre medias y pese a que (“estar solo no es soledad…”) con ése ánimo de “tirar para adelante”, tengo dos relaciones sentimentales que por distintos motivos no llegan a cuajar. Han sucedido otros acontecimientos tristes, la muerte de una nieta y de mi madre. Como veis; Tortuoso mi caminar y doloroso mi aprender. Pero… Por fin, en enero de 2007 conozco a mi actual compañera, Leonor, (bendito el día y la hora), no voy aquí a cantar sus alabanzas, baste con decir que tras pasar la Semana Santa en mi apartamento de la playa, empezamos a convivir, al principio en mi casa, posteriormente alquilamos su piso y el mío y nos trasladamos a terreno neutral en su barrio. Con ella he reencontrado la paz, la compañía, el cariño, la ternura, todo. La afición por la literatura no la he perdido, tengo por algún rincón de este trasto, varias cosas sin perfilar, pero confieso que me he dedicado más a mi otra pasión a la pintura y ante todo y sobre todo… A VIVIR. Consciente en todo momento, “que en cuestión de conocer, de razonar y saber, es importante entendí, que mucho más de lo que vi y viví, es lo que me queda por ver y vivir” Sirvan estas letras para retomar el contacto con vosotros, y en la medida de mi humilde, pero leal, saber y entender, contribuir al renacimiento de Annlea, Fuertes abrazos. Enmanu.

 

(Octubre 2008)


 

Las cosas no se ven como son. Las vemos como somos.

Hilario Ascasubi