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De nuevo en casa

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Annlea ha dormido estos años. Había vivido una etapa extenuante desde aquellos días en los que, recién nacida en un grupo literario de Yahoo!, había dado un salto cualitativo  para convertirse en Web y aquel puñado de locos por las letras del principio habíamos ido definiendo objetivos para darle una orientación y dado a luz a los relatos temáticos.

Recuerdo como una locura la forma en que enfrentamos ese reto: colgando un relato cada fin de semana, haciendo crítica de los relatos de los demás peleando contra el tiempo, para volver a escribir otro relato con el fin de semana pisándonos los talones. No era solo Annlea; participábamos en otros foros, teníamos nuestros seguidores y el día se quedaba corto para atender tantas cosas, sumadas a las del día a día.

El cuerpo no daba para tanto. Decidimos que el relato sería quincenal, para tener tiempo a elaborar las críticas. A todos nos encantaba recibir las nuestras; pero la correspondencia costaba, al menos a mí, sangre, sudor y lágrimas. Los relatos eran buenos, todos tenían un punto destacable y a la hora de analizar los fallos, la abrumadora abundancia que salpicaba los propios —que nuestros compañeros apenas resaltaban en sus críticas—, nos descalificaba para hurgar en los errores ajenos.

Anado, Athlas, Mercuzzo, Nuria Martínez, Enmanu, Bosco, Yorugua, Comella Firmet, Dimarley y tantos otros compañeros que  formaron parte de ese núcleo que trenzó relatos y poemas; forman parte de su historia.

Fue una aventura apasionante. Cuando releo aquellos primeros relatos plagados de fallos y observo la evolución, tomo conciencia de que Annlea jugó un papel esencial; porque logró que sintiéramos que era importante dar lo mejor de nosotros mismos; tomamos la tarea con responsabilidad: no nos daba igual que saliera mejor o peor, nos esforzábamos, estudiábamos, consultábamos libros de estilo, luchábamos con la ortografía para aprender a puntuar de forma correcta y, sobre todo, se consolidaban lazos de amistad entre nosotros.

Es una buena noticia que Annlea despierte de su merecido descanso y vuelva a estar activa y lista para continuar acogiendo relatos de quienes saben que escribir es una disciplina dura y sacrificada; pero que, a cambio, da tantas satisfacciones que todo esfuerzo, por grande que sea, tiene recompensa.

Seguiremos escribiendo y unas veces seremos brillantes, otras no llegaremos a la benigna calificación de correctos; pero siempre intentaremos dar lo mejor de nosotros en nuestras aportaciones porque Annlea es algo más que un sitio. Annlea es la casa en la que iniciamos nuestra andadura como escritores hace tiempo, mucho tiempo, aunque los recuerdos nos engañen y parezca que fue ayer.
Última actualización el Lunes, 15 de Septiembre de 2008 20:39  

Malgasté el tiempo y ahora el tiempo me malgasta a mí.

William Shakesperare