Aunque nadie nos lea - annlea.net

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Regresando

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He propuesto a unos cuantos amigos que escriban sobre Annlea, porque muchos de los que llegarán, si es que llegan muchos no han conocido lo que hemos sido. Y esto no significa que hayamos sido algo importante en Internet, muy pocas cosas lo son. Esto es demasiado grande y hasta los sitios de más visitas podrían ser prescindibles. Siempre habrá otros. Nuevos sitios similares para cubrir la misma necesidad.

Pero si hablamos de importancia Annlea también la tuvo, que hubo un tiempo en que pareció realmente importante. No para Internet, claro, ni siquiera para demasiada gente, pero sí para unos pocos, que volvían a diario por su foro para leer nuevas noticias. Apenas éramos un puñado que escribimos relatos discurriendo historias a partir de una sola frase.

Pues ese fue el corazón de Annlea, la razón de su ser. Un miembro proponía un tema y se abría un plazo de dos semanas para escribir al respecto. Luego los relatos se colgaban el web que se convertía en escaparate y el resto de los miembros valoraba y criticaba cada relato, eso sí, con la mejor de las intenciones.

También teníamos una zona para poesía y otra para lo que denominamos "Intríngulis" que es lo que otros llaman "cadáveres exquisitos" un relato escrito de modo cooperativo por varios miembros. Cada uno con su enfoque y con la libertad de elegir destino para los personajes.

Y así nos mantuvimos a lo largo de los años. Cambiando de vez en cuando la cara de la web, para que pareciera que íbamos hacia delante. Como ahora.

Sin embargo, Annlea viene de un periodo largo de descanso, alrededor de dos años. Un descanso forzado por un problema que parecía irresoluble en el servidor de la base de datos. Al final no fue nada que el dinero no pudiera arreglar. Sin embargo este tiempo nos vino bien a todos. No dejó en el preciso instante en que escribo. A punto de iniciar de nuevo el camino de Annlea.

Una parte importante de mi pasado cuelga de estas letras: "Aunque nadie nos lea", que lleva alrededor de 8 años en la red. Parece mentira lo íntimamente que está ligada mi vida a esta página de tintes rojos y grises. Este rincón de letras perdidas. Mucho más de lo que cualquiera pueda pensar.

Aunque lo mejor de Annlea no fueron sus letras, aunque las hubiera tan buenas, que por ahí está "El camino de Aspacio" o "Peor es meneallo", relatos excelentes entre tanto bueno. Pero lo mejor sin duda fue su gente. Tantos desconocidos que se hicieron amigos inadvertidamente, en la confianza de este proyecto en común. Intentaré que todos ellos sigan conmigo en esta nueva aventura. Iré casa por casa para buscarlos. También su pasado cuelga de este espacio. Remozado en estos días pero con el mismo espíritu de entonces. Con su misma alma.

"Aunque nadie nos lea" nació con el propósito de "ser sublime sin interrupción".

Ya no quiero eso. Los años me han demostrado que será imposible. 

Simplemente quiero sentirme de nuevo en casa, leer a mis amigos  y escribir para ellos.


 

A la hora de la verdad, que es la de buscarse a si mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad.

Gerardo Diego